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Me
desmotiva completamente levantarme, y ver que ha amanecido gris. Más
aún con sus variantes y consecuencias, como lluvia, viento, etc.
En
Madrid, respecto al tiempo meteorológico, se me hace mucho más
comodo y me siento mas a gusto. El levantarme y ver que el cielo esta
despejado me anima a hacer cosas, a querer salir, a querer patinar,
ver cosas, saludar a los perros del parque más cercano, quedar con
alguien o lo que sea.
Los
días de lluvia allí son muchos menos comparados con el País Vasco
donde ahora resido. Aquí, por el contrario, la gran mayoría de los
días, tiene ese contenido ya sea puntual o de carácter más
permanente que tanto me gusta. Cuando no llueve, hay viento (no
brisa, sino fuerte y desagradable, al menos para mi gusto), o incluso
ambas juntas. Es difícil que haya días soleados completos, que el
sol esté ahí arriba a lo largo de todo el día.
Se
me hace un asco levantarme por las mañanas, asomarme, y descubrir
que en pleno agosto, hay 20 grados como mucho y que se combinan con
lluvias (ya sean chaparrones, xirimiri, tormenta o lo que toque) o
vientos. El último día que estuve en Madrid, en mi vigésimo cuarto
cumpleaños (30 de junio), recuerdo que hacia 37º, y a mi se me
hacía lo más normal. Y llego aquí después de haberme quemado tres
veces a lo largo de un intenso junio de solamnente “haber estado
por ahí” (es lo que tiene la piel muy blanca y alergica al sol), y
me encuentro con que hay la mitad de temperatura y comparado con el
tiempo de allí, bastante mal tiempo.
Encontrarme
con un amanecer despejado me invita a hacer cosas, me mantiene
activa, optimista, positiva (lo que puedo y cuando puedo). Sin
embargo, ver que hace mal tiempo me desmoraliza, se me quitan las
ganas de todo. ¿Salir? ¿Para qué? Hace malo, no voy a disfrutar de
mi estancia en la calle, esté paseando, patinando o lo que quiera
que esté haciendo en ese momento. Si llueve, tienes que andar con
cuidado de descalzarte a tiempo para no andar mojando allí donde
pises por la casa, cuidado con los bajos de los pantalones que están
calados, cuidado con el abrigo que aún escurre, pon el paraguas
donde escurra en un sitio apropiado, terminas hecho un asco... Y así,
no apetece. Uno de estos días, salí en minifalda porque hacía buen
tiempo y una temperatura aceptable para ponerme algo así, pasé la
noche fuera (principalmente jugando al tercero del Assassins Creed
2) y cuando volví a casa a la noche siguiente estaba lloviendo
bastante, y en esas condiciones tuve que volver a casa -.- .
Si
se da el caso de que no tengo obligaciones y me encuentro con este
panorama, es muy probable que me quede en casa. Y eso conlleva a que
piense demasiado, o piense en cosas que no debería. Esto no suele
acabar bien, mi moral y autoestima se suelen venir abajo, y mi
angustia incrementa a medida que voy recopilando mentalmente las
cosas que debería haber hecho y no hice, o las que todavía me
quedan por hacer.
Siempre
que puedo salgo, mantener mi mente ocupada (sobre todo si es en algo
útil) me ayuda. Paseo, doy una vuelta, miro cosas, sitios... Si
puedo quedo con alguien, tomo un café o algun refresco, echo algunas
partidas a algún videojuego... Me suelo adaptar a lo que toque. Pero
el relativo mal tiempo vasco que puedo comparar por experiencia
propia con el de Irlanda y UK (aunque allí el tiempo cambia a una
velocidad mucho más rápida y desde mi punto de vista por falta de
costumbre, inesperadamente), no me pone las cosas fáciles y aunque
no quiera, termina influyéndome.
Cualquier
primavera u otoño en Madrid tiene mejores condiciones meteorológicas
(bajo mi criterio) que un agosto (o cualquier otro mes de verano) en
las vascongadas.
Para
los que por la crisis apenas podemos salir por ahí, quedarse aquí,
para mi, no se puede llamar “vacaciones”, quedarse en casa por
mal tiempo ya lo haces el resto del invierno, y probablemente otoño
e incluso primavera, tengas tiempo libre o no.
Personalmente,
echo de menos el tiempo de Madrid. Por mucho que algunos digan que
hace mucho calor, que no puede ser bueno, que lo pasan mal, que se
agotan muy rápido, etc., y un montón de razones más que
seguramente sean acertadas, si se sabe llevar (precauciones como no
salir en horas de sol fuertes, estar siempre hidratados, protección
solar y todos esos consejos que ya conocemos), a mi se me hace mucho
más llevadero y me aporta mucho positivismo, que es algo que suelo
necesitar.
Allá
donde estéis, quizá de vacaciones en estas épocas, ¡que
disfrutéis del buen tiempo!, que para eso esta -^_^- .