No me gusta... La hipocresía

lunes, 21 de mayo de 2012


  • Poner a uno a parir a las espaldas (y saberlo gracias a fuentes de información fiables) y cuando están presencialmente con esa persona sonreírle y fingir descaradamente que su presencia les agrada es ser hipócrita.

  • No hacer una mierda ni por uno ni por los demás y pretender que el otro haga por esa persona lo que quiere cuando quiere es ser hipócrita (además de desconsiderado y algunas otras cosas).

  • Culpar a otros de lo que uno no sabe hacer bien poniendo excusas de que hay otras cosas que el otro hace peor o que él no falla tanto en otros ámbitos es ser hipócrita.

  • Pretender ser lo que uno no es para posicionarse por encima de otros y vivir en un falso mundo para tener excusa (inválida por supuesto) para poder juzgar al resto es ser hipócrita.


Lo peor de la gente que sigue estos patrones es que son tan egoístas que miran solo por sí mismos y son incapaces de mirar por los demás. La mayoría son conscientes de lo que hacen, pero piensan que salen ganando porque quedan por encima de los demás, que ganan admiración de otros, o que solo ellos tienen derecho a juzgar (pero eso sí, que a ellos no se les juzgue, digan lo que digan de ellos, estarán equivocados). Son tozudos y caprichosos.


Cuando estas actitudes recaen sobre mi, me provocan diversas sensaciones, como daño, frustración, enfado, nerviosismo... Principalmente decepción, de que esa persona se niegue a madurar, a salir de su mundo interior, a no ver más allá de sus narices, y que no tenga el más mínimo remordimiento en pisar a los que estamos debajo para llegar más alto. No es tan fácil como proponerse no dejarse pisar, porque gente con carencias afectivas, sociales, de madurez y probablemente de inteligencia, tienen la frialdad suficiente de no importarles la situación propia de cada uno y las consecuencias que en ellos vayan a provocar, llegando a ser manipuladores, crueles, despiadados, y una vez más, egoístas.


Ánimo a los que os hayáis sentido alguna vez en esa situación, que os hayáis sentido “debajo”, pisados, menospreciados. Humanos somos todos iguales (al menos en cuanto a especie se refiere), por tanto, nadie tiene más derechos sobre otro (o al menos no debería tenerlos). Mi consejo es que sigáis buscando más allá a esas pocas personas que aún siguen existiendo en esta sociedad competitiva que realmente merecen la pena, que serán las que os respeten sin intenciones destructivas.

  

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